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RELACIONES DE INFIDELIDAD
 
EFRAIN NOGUERA ALFONSO, M.D.
MÉDICO PSIQUIATRA
 
 
 
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La infidelidad es una tentación latente en todas las relaciones sentimentales. El hecho de ceder o no ante la tentación depende de muchos factores: la personalidad, los valores morales, culturales,  la educación, las circunstancias y la posibilidad de ser descubierto, entre otras cosas. En nuestra cultura se vive una doble moral en muchos sentidos. En primer lugar, existen reglas de comportamiento para las mujeres que no se les exige a los varones.

La cultura podría entenderse como el acuerdo tácito y explícito de reglas de comportamiento que hacemos las personas al integrarnos a una comunidad. En muchas partes de la tierra la prohibición de tener relaciones de infidelidad con otras personas diferentes a nuestro compañero sentimental está expresada en las leyes. Sin embargo, es la regla violada  con mayor frecuencia en el mundo entero. Esto nos tiene que decir algo acerca de la naturaleza humana. Por naturaleza tendemos a tener relaciones de infidelidad: el punto es que cada quien maneja esa tentación como puede, dependiendo de muchos factores, incluidas la personalidad y las circunstancias.

Aunque parezca cínico decirlo no todos las relaciones de infidelidad  son iguales ni traen las mismas consecuencias para la estabilidad de la pareja.

Me voy a referir primero a las relaciones de infidelidad aisladas y pasajeras en el contexto de una situación excepcional. El ejemplo típico es el de la persona que tiene que viajar por motivos de trabajo a otra ciudad y en ese fin de semana conoce a una persona con la cual, y ayudados por el licor, tienen un encuentro de carácter muy sexual. Esta conexión se termina al final del viaje, o solo dura una noche y estas dos personas nunca más vuelven a encontrarse en la vida. Suena fácil, pero es el adulterio más común y el menos dañino para una pareja. Por lo general la persona que incurre en este tipo de conducta no tiene generalmente una propensión a las aventuras amorosas extraconyugales y en el mejor de los casos no se repite o se repite muy pocas veces en la vida.

Este es el caso al que todas las personas pueden estar expuestas por lo menos una vez en la vida. Eso no quiere decir que tenga que ocurrir cada vez que se presenta la oportunidad, sino que es una tentación que puede presentarse y cada cual la manejará de acuerdo a su situación conyugal, sus principios y su personalidad. Obviamente existen personas de ambos sexos que son más propensos que otros a caer en la tentación.

Un segundo tipo de adulterio y de adúltero es el de la persona que mantiene con frecuencia encuentros extraconyugales porque las busca intencionalmemnte. Esta persona por lo general tiene una necesidad, que no controla, de tener sexo con varias y distintas parejas a lo largo de su vida. Podríamos decir que se trata del infiel típico, que si se trata de un varón lo llamamos “perro”. Si es una mujer recibe nombres con connotaciones más peyorativas. Nuevamente no nos podemos escapar de la doble moral.

Este tipo de adúltero puede oscilar entre la persona que busca tener parejas por cortos períodos de tiempo, generalmente tiene pocas compañeras/os sentimentales al año hasta el individuo que requiere para su satisfacción incluso varias parejas al mes. Aquí hay que aclarar entonces, que los seres humanos vivimos las relaciones de pareja en dos dimensiones: una dimensión de ternura y una dimensión erótica. Muchas personas logran integrar estas dos dimensiones con la misma pareja, pero existen aquellos que no logran hacer esta integración de lo tierno y lo erótico. Estas últimas son los o las que tienden a buscar constantemente placer sexual por fuera del matrimonio o de la pareja permanente. Es como si no pudieran amar y desear sexualmente a la misma persona, entonces aman a su pareja, mantienen una sexualidad aburrida y poco intensa con ella, tienen hijos con ella, pero la sexualidad verdaderamente placentera e intensa la tienen que buscar por fuera. Por otro lado, otras veces se trata de la búsqueda de experiencias novedosas y la incapacidad de frenar ante las tentaciones.

Un tercer tipo de adulterio es el de la persona que mantiene por varios años parejas paralelas sin tener nunca el deseo de terminar con ninguna de ellas. En este sentido se trataría de una bigamia propiamente dicha y no necesariamente implica que se lleve en secreto. Consiste en mantener por períodos largos de tiempo una pareja extraconyugal que permanece generalmente escondida. Generalmente se trata de un hombre casado y con cierta holgura económica que mantiene una relación extraconyugal de largo plazo generalmente con una mujer de menor extracción socioeconómica a la que sostiene económicamente por lo menos en forma parcial. Hay mucha variabilidad en cuanto a la distribución del tiempo y de los recursos que se invierten en cada una de las parejas. En este tipo de adulterio se le exige a la mujer que no tenga otro hombre, la bigamia es exclusiva del hombre.

Un cuarto tipo de adulterio es el de dos personas de sexo opuesto, ambas casadas, estables en sus matrimonios y con hijos, que mantienen encuentros sexuales frecuentes, siempre con la misma persona, por largos períodos de tiempo y que incluso pueden llegar a constituirse en verdaderos vínculos  paralelos a largo plazo. Este tipo es menos frecuente.

Un quinto tipo es del adulterio como preámbulo a una separación y cambio de pareja. Es el caso de las personas que estando con una pareja se enamoran de otra persona y durante un tiempo viven en adulterio mientras se separan de su pareja previa y se van con la nueva. Puede ocurrir que el descubrimiento del adulterio desencadene el rompimiento de la relación, pero no necesariamente es ese siempre el caso. Este tipo de adulterio se puede presentar de igual manera en hombres y en mujeres. Muchas personas se separan de su pareja actual solo si ya tienen otra relación establecida previamente con otra persona, con frecuencia se debe a la dificultad de asumir la soledad o la soltería.

Pueden existir más tipos de relaciones adúlteras, pero me parece que podrían constituir variantes o mezclas de las cinco anteriores. Sin embargo estoy dispuesto a incluir otros subtipos si alguien me convence de no ser formas alternas de las ya expuestas.

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EFRAIN NOGUERA ALFONSO, M.D.
Médico Psiquiatra
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Última modificación: Junio 5, 2012