MI OJO OPERADO DE LASIK AYUDA A OTROS A VER SIN ANTEOJOS

-TESTIMONIO-

EDWIN GARBRECHT OLARTE, M.D.
CIRUJANO OFTALMÓLOGO
Bogotá, Colombia

Siempre había tenido un astigmatismo asociado a una hipermetropía baja en el ojo izquierdo, que no me permitía ver igual que en el ojo derecho y que con el tiempo y en la medida que me acercaba a los 40 años parecía empeorar. Mi acomodación cada vez era mas pobre y por ende la calidad de la visión cada vez mas comprometida.

Como soy cirujano oftalmólogo, debo intervenir a mis pacientes con microscopio y dada la incomodidad de la visión, decidí usar anteojos para corregir el defecto, lo cual me restaba campo visual en el microscopio ya que uno se acerca mucho a los oculares.

Lentes de contacto, pensé, procediendo de inmediato con la optómetra a la adaptación la cual y pese a todas la recomendaciones no funcionó. Jamás dejé de sentir los lentes de contacto y al operar con estos me fue imposible mover los ojos, con las limitaciones que eso conllevaba.

Para esa época la cirugía refractiva asistida con láser eximero, conocida como lasik, había evolucionado, pero no lo suficiente como para corregir el astigmatismo y la hipermetropía en un solo evento. El software permitía la corrección de miopía, hipermetropía o astigmatismo, pero nó la mezcla de ellos.

Decidí entonces esperar al desarrollo de un nuevo software que lograría tan anhelada corrección, con un procedimiento más rápido y seguro. Por aquella época no existían los sistemas de seguimiento al descentramiento por movimientos involuntarios del ojo lo cual, si sucedía, generaba generalmente hipo-correcciones lo que llevaría inefablemente a una segunda intervención conocida como retoque y mucho menos técnicas como el Wafe Front para tallas corneales personalizadas.

Una vez practicada la topografía por elevación que muestra como su nombre lo indica, la anatomía de la cornea con sus curvaturas y poderes corneales expresados en una agradable gama de colores y la paquimetría que mide el espesor de la cornea en diferentes puntos y que permite al cirujano prever los márgenes de seguridad de las resecciones, decidí que al estar estable mi defecto refractivo y a la luz de los resultados con los pacientes debía someterme a una corrección quirúrgica de mi defecto refractivo en el ojo izquierdo. Cualquier día de 1998 llamé a un colega amigo, con quien aun hoy operamos a los pacientes, solicitándole que me operara mi defecto al finalizar una sesión de varios pacientes previos a mi.

Describo entonces la sensación de primera mano, para orientar a quien quiera someterse al procedimiento con miras a tener un mejor autocontrol durante la cirugía.

Ingresé con un vestido de cirujano, previo al lavado de mis ojos y de la anestesia tópica (con gotas) a la sala de láser la cual se maneja como una sala de cirugía convencional. A diferencia de las otras salas, esta es mucho más pausada, tiene una iluminación agradable y allí se hallan el cirujano, la instumentadora, una auxiliar de cirugía y el paciente; el equipo de láser del cual uno pudiera reconocer que tiene una camilla horizontal, por cierto bastante cómoda, un visor de un microscopio binocular y el láser que es una caja grande, todo del mismo color. Era obvio que mi colega se abstendría de darme detalles de la cirugía y se limito a tranquilizarme repitiendo una y otra vez que todo iba bien. Aquellos 5 minutos que debe durar la cirugía de un ojo se diluyen y realmente la sensación que tiene uno es que pasó un tiempo indeterminado, pero corto. Recuerden que no hay sedación.

La cabeza es fijada con una almohada neumática, o sea una almohada de plástico a la que se le extrae el aire y fija la cabeza uniformemente, quedando esta debajo de lente circular negro en cuyo centro se observa una luz roja centellante. Esa luz es a la que hay que mirar, ya que marca el eje de la talla. Se me colocó el campo quirúrgico de tela y de plástico adherente estériles, un instrumento que mantiene los parpados inmóviles y abiertos llamado blefaróstato,comencé a sentir como suavemente me tocaban el ojo anestesiado colocando unas marcas de referencia en la cornea. Acto seguido se introduce un anillo que tiene succión y que fija el ojo sirviendo como base y guía para un artefacto que a manera de un cepillo de carpintero con movimiento oscilatorio producirá un corte de caras paralelas de la cornea muy fino, de cerca de 120 a 150 micras de espesor. En ese instante la luz se va y se oye simplemente un motorcito que suena como un mosquito. Este paso dura normalmente unos 30 a 60 segundos. Regresó la luz, se siente algo de fobia a la iluminación del ambiente pero ya se tiene memorizada la posición del ojo y reaparece nuestro punto de fijación. En el momento que el cirujano levanta de forma indolora el colgajo de la cornea, la luz se difumina levemente, baja la iluminación del ambiente y se aplica el láser que puede durar entre 20 a 50 segundos, dependiendo del defecto a corregir, llenándose el ambiente con un ruido de martilleo repetitivo de alta frecuencia que cede de pronto y termina esa fase. A continuación se lava el ojo con una solución acuosa especial, se reposiciona el llamado lentículo corneal nuevamente en su sitio y se termina la cirugía.

Se aplican par gotas y desde ese instante ya se percibe una mejoría visual, Vendaje y previo cambio de ropas se va a la casa para unas horas después ser controlado nuevamente.

Rara vez se encuentra un cirujano que haya sido operado de lo que opera, en esas condiciones y con conocimiento de causa. Ojalá esta descripción le ayude a entender el procedimiento deLasik y le de otros elementos para tomar la decisión o nó, de operarse.

PD: mi visión permanece estable desde aquella época y esta cirugía me ayudó no solo a operar mejor, sino a vivir mejor. Manejo automóvil, leo y veo el mundo sin distorsiones.

EDWIN GARBRECHT OLARTE, M.D.
CIRUJANO OFTALMÓLOGO
DIRECTOR INSTITUTO OFTALMOLÓGICO ALEMÁN