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Millones de mujeres en todo el mundo sueñan con
tener unos senos firmes, modelados y que estén
en armonía con el resto de su cuerpo.
Afortunadamente, la ciencia y la tecnología han
permitido cumplir este sueño en muchas de ellas
a través de las cirugías plásticas, que en este
caso se llama mamoplastia de aumento.
Los senos son una de las partes del cuerpo más
hermosas de las mujeres. Sin embargo, muchas se
sienten inconformes con su tamaño, con su forma
que no va acorde a su cuerpo o porque el paso de
los años alteró su belleza exterior. La
mamoplastia de aumento llegó al mercado como una
alternativa de solución a esta insatisfacción.
Gracias a los avances de la medicina, hoy en día
este tipo de cirugía es muy frecuente y cada vez
los riesgos se reducen a un porcentaje mínimo,
pues los expertos han ido perfeccionando la
técnica con el tiempo.
Antes de realizarse una mamoplastia de aumento,
la paciente debe buscar la mejor opción para su
intervención. Colombia es un país destacado a
nivel mundial por la calidad en las cirugías
plásticas. Contamos con médicos especializados
en las mejores instituciones del país. Así que
dada la amplia gama de médicos con la que
contamos aquí, la elección para realizar una
mamoplastia de aumento no es tan fácil.
Sin embargo, para someterse a una mamoplastia de
aumento, la paciente debe revisar la experiencia
del especialista. El doctor Santiago Merchán,
médico cirujano de la Universidad Javeriana y
cirujano plástico de la Universidad Nacional de
Colombia, tiene una amplia trayectoria en este
tipo de cirugías. Es miembro de número de la
Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica,
Maxilofacial y de la Mano y es docente de la
Universidad Nacional y de la Universidad El
Bosque. Además ha trabajado para diferentes
instituciones médicas del país, entre ellas la
Fundación Cardioinfantil. Su experiencia lo
ubica como uno de los cirujanos plásticos más
cotizados del país, quien además le ofrece la
más alta calidad en los resultados finales.
Luego de escoger el médico apropiado, el
procedimiento se inicia con una valoración
general para determinar si la paciente es apta o
no para la intervención. Junto con su médico
llegarán a un acuerdo sobre el trabajo que se
realizará, cuál es el tamaño y la forma adecuada
que irá en armonía con el resto de su cuerpo.
Posteriormente se procede a la cirugía. Las
prótesis que se utilizan pueden ser de silicona,
solución salina o poliuretano, sin embargo, las
más utilizadas son las de silicona de cubierta
lisa o texturiza, eso depende de la decisión
conjunta de la paciente y el médico.
A través de pequeñas incisiones las prótesis se
ubican al nivel de areola, buscando así que las
cicatrices posteriores sean imperceptibles. La
localización de los implantes depende de cada
paciente, en algunos casos se hace detrás de la
glándula mamaria, en otros, por detrás del
músculo pectoral.
La cirugía se realiza bajo anestesia general y
en ocasiones puede ser local. Es un
procedimiento ambulatorio que generalmente no
toma más de dos horas.
Durante el proceso postoperatorio es normal que
la paciente experimente dolor al levantar los
brazos, morados y una leve inflamación. También
puede verse alterada la sensibilidad del pezón,
pero con el tiempo está se normaliza. La
recuperación toma entre 7 y 15 días, después la
paciente puede retomar sus actividades normales.
Muchas mujeres desisten del sueño de tener unos
senos más esbeltos y firmes por miedo a los
riesgos de la cirugía, si bien como todas las
intervenciones quirúrgicas tienen riesgos, desde
que usted elija el médico adecuado que le
proporcione seguridad y confianza, puede estar
segura que su salud no correrá peligro. |