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¿Qué ocurre hoy en día?
Se
considera la adolescencia como una etapa bien definida de la
vida del ser humano. Comprende un período de transición entre la
niñez y la adultez y está caracterizada por cambios notables en
el desarrollo físico, mental, emocional y social del individuo
(1). Al respecto la Organización Mundial de la Salud (OMS) la
define como: “Etapa que transcurre durante el segundo decenio de
la vida de los seres humanos, es decir, entre los 10 y los 19
años, existiendo una diferencia entre su etapa temprana (10 a 14
años) y la tardía (15 a 19 años).
Es innegable que el inicio temprano de la vida sexual de
nuestros adolescentes es una realidad comprobada y palpable, en
parte dada por la cada vez más influyente sociedad en donde se
ven inmersos; la constante participación de los medios de
comunicación, las redes sociales, la poca participación que
tiene la familia aun en este aspecto, y la masiva difusión de
información sobre sexualidad sin un enfoque que le permita al
adolescente ser capaz de tomar la decisión de iniciar o no su
vida sexual de una forma consciente y responsable, lo que lleva
a que aun en este nuevo milenio la tendencia siga siendo al
inicio de una vida sexual a temprana edad como lo refleja la más
reciente encuesta de demografía y salud en nuestro país que
muestra que el 48 % de las mujeres están iniciando su vida
sexual antes de los 18 años y un 11% antes de los 15 años de
edad, a pesar que el mayor porcentaje de mujeres que han
participado en actividades sobre educación sexual se ubican
entre los 15 y 19 años de edad y la mayoría de ellas recibió
información en el colegio, siendo este su principal fuente de
información (2), lo que hace pensar que la falta de educación en
sexualidad ya no es un factor que se pueda verse implicado en la
toma de decisiones de nuestros adolescentes.
Se conoce que la sexualidad humana depende menos de los
mecanismos fisiológicos y mucho más de los contextos sociales,
donde el aprendizaje constituye un aspecto esencial. (3) Por
ello el propio desarrollo social ha conducido al inicio precoz
de las relaciones sexuales en adolescentes de ambos sexos.
Actualmente encontramos adolescentes que quieren ser cada vez
menos dependientes y no establecen un vínculo fuerte con su
familia lo que inclusive hace que experimenten una relativa
independencia económica además pueden acceder a una información
en sexualidad desmedida y sin el enfoque adecuado en donde ya no
se limita al ámbito privado y ha dejado de ser una actividad
escondida, lo cual para nada es censurable, pero puedes estar
creando la necesidad de satisfacer los requerimientos de esta
sociedad que lleva al adolescente a iniciar su vida sexual sin
la madurez física y psíquica necesaria para poder afrontar las
posibles consecuencias y la implicaciones hacia el futuro de
asumir una primera relación sexual a temprana edad.
¿Y cuáles son esas consecuencias?
El joven puede caer en conductas sexuales de riesgo, siendo este
entendido como la proximidad a un daño a la salud, la
probabilidad de que este ocurra, y que su alcance pueda conducir
hasta la enfermedad o la muerte, (4) y lo hace mucho más
fácilmente debido a la falta de un pensamiento abstracto y la
inestabilidad emocional propia de su edad que hacen que su
percepción del futuro se encuentra ausente a en una pobre
construcción; de esta forma se expone al contagio de infecciones
de transmisión sexual, embarazo no deseado y los riesgos propios
para la salud en un embarazo adolescente, limitación del
proyecto de vida dadas la exigencias que debe atender un nuevo
padre o madre, consecuencias físicas y psicológicas y riesgos
derivados de prácticas como el aborto. Las investigaciones
muestran que estos riesgos son conocidos por la mayoría de los
adolescentes, (5) pero por alguna razón no creen que a ellos en
particular los puedan afectar; existe la creencia de que eso
siempre les pasa a los demás y no a ellos.
Que se puede mejorar.
Los cambios y reacciones que caracterizan al adolescente pueden
llevarlo a ocultar sus impulsos y conductas sexuales, lo cual
hace más difícil establecer una comunicación efectiva que le
permita conocer acerca del desarrollo sano de la sexualidad, así
que buscar que su familia pueda entablar una relación afectuosa
y cercana al abordar un tema tan importante como este, puede ser
clave para modificar las conductas de los adolecentes, siendo
consientes además que esta población requiere de programas
especiales que atiendan sus necesidades particulares de salud
sexual y reproductiva que hagan énfasis en conocer la
perspectiva del adolescente con respecto a la sexualidad y que
busquen educarlos para que asuman comportamientos basados en
vínculos fuertes con su pareja, con la familia y con la
comunidad que los hagan pensar no solo en sus propios intereses,
gustos, y deseos individuales y que les permitan ver que a pesar
de que tienen acceso a una gran variedad de prácticas sexuales
no todo les conviene pues los expondrá a los riesgos ya
mencionados; y que los impulsos sexuales, que son innegables,
pueden ser satisfechos pero no de cualquier manera siendo
prudente que sea a una edad que les de madurez, responsabilidad
y compromiso con ellos mismos y con los demás para poder ejercer
su libertad sexual en un contexto de salud y bienestar físico y
emocional.
Derribando argumentos.
Retomar conceptos básicos como los que hacen referencia a la
sexualidad como una de las expresiones más profundas de
intimidad con otro ser humano y por lo tanto saber que se debe
tener en cuenta al otro en cuanto sus necesidades, anhelos, y
expectativas sobre lo que puede ser una relación sexual y las
consecuencias futuras sobre esta, puede ser una estrategia que
le de herramientas al adolescente para no ser presa de la
presión que puedan ejercer sus pares y el grupo al que
pertenezca teniendo en cuenta sus características culturales y
socioeconómicas como factores que modifican estas precepciones;
darle al hombre educación que lo haga sensible y que le permita
despojarse de falsos conceptos de hombría que lo hagan ver, qué
consecuencias como un embarazo no deseado, son situaciones que
lo afectan también a él y no exclusivamente a la mujer. Que el
uso del preservativo no es solo para lo que ellos consideran
comunidades de riesgo como homosexuales y que esta práctica no
tiene nada que ver con el concepto de masculinidad, que las
sensaciones se captan con los cinco sentidos y no solo la
genitalidad es lo que prevalece, por lo tanto el uso de métodos
de barrera para protegerse les permitirá disfrutar por completo
de una relación sexual. Estimular el autocuidado, el amor propio
y el respeto por la vida hará que los adolescentes no vean la
práctica del aborto como un método más de planificación
familiar. Empoderar a nuestras adolecentes para que dejen atrás
conceptos culturales que las han llevado a asumir como natural
que la participación de ellas se relega a un segundo plano y que
es el hombre quien principalmente toma las decisiones en la
pareja y mucho más en la sexualidad, para que así tengan en
cuenta su propia salud y cuidado para que no consientan ninguna
relación o practica no protegida, mucho menos forzada por
manipulaciones románticas que aun quieren exigir una “prueba de
amor” y que no permitan ninguna practica que vaya en contra de
la dignidad del ser humano. Hacerles comprender que las
consecuencias de nuestros actos pueden ser para toda la vida si
no tomamos el tiempo para conocer la realidad y desmitificar la
sexualidad.
¿Cómo Lograrlo?
Los cambios que experimenta en su vida el adolescente le hacen
querer establecer rápidamente su rol como individuo sexual
debido al rápido acercamiento que hacen con otras personas para
formar lazos de amistad y entablar relaciones amorosas, lo que
los hace experimentar su identidad sexual, sin embargo el
comportamiento que tendrá el adolescente con respecto a la
práctica de la sexualidad esta mediado por conceptos ligados a
la conducta y las variables socioculturales más que a las
variables biológicas.(6) Aspectos como la comunicación entre
padres y adolescentes, el rol que estos ejerzan, el seguimiento
que les den a la esfera social del adolescente y el apoyo y
confianza que reciban de ellos como padres, se convierten en
elementos de gran influencia en el comportamiento sexual del
adolescente y en especial en lo que tiene que ver con el retraso
del inicio de la actividad sexual, es por esto que el rol de los
padres como guías y consejeros efectivos en el adolescente debe
retomar su papel preponderante en la sociedad, que ha dejado por
completo la responsabilidad al sistema educativo y de salud
pretendiendo que sean ellos quien se encarguen por completo de
un tema tan sensible que requiere el concurso de todos los
actores sociales y como ya se anoto en especial de los padres,
quienes deberán buscar tiempo de calidad para poder hablar con
sus hijos y brindarles las herramientas para que tomen las
mejores decisiones.
Por su parte el sistema educativo y de salud debe dejar el
enfoque biologista de la educación sexual que está formado
adolescentes muy bien informados pero que no son capaces de
tomar las decisiones adecuadas que los lleven a tener conductas
sexuales seguras y responsables para la protección de sus vidas
y la obtención de bienestar integral y debe buscar acciones
dirigidas a mejorar la calidad de vida del adolescente y a que
logre una experiencia de satisfacción por la realización
personal aumentando su autoestima. Con esto en mente, la
inclusión del adolecente en el diseño e implementación de las
acciones dirigidas a intervenir su salud sexual y reproductiva
en todos los ámbitos donde estas se apliquen se hace necesario,
para formar individuos responsables y maduros al momento de
decidir cuándo iniciar su vida sexual basados en un conocimiento
que les permita tomar decisiones responsables fundamentadas en
el conocimiento, respeto, amor propio y por los demás y no en lo
que dicte la moda, un grupo determinado o la sociedad en
general.
Para concluir.
El adolescente piensa y vive su realidad en cuanto a su
sexualidad motivado por su contexto social mucho más que por su
proceso biológico y la manera por la cual inicia su vida sexual
se ve influenciada por sus características personales, la
familia y las relaciones con los demás.
La familia debe recuperar su papel esencial en la influencia
sobre las percepciones y todos los comportamientos del
adolescente respecto a su sexualidad, se debe reforzar el rol
educativo y afectivo entre padres y adolescentes y fomentar una
comunicación efectiva entre ellos.
Existe la necesidad de actuar sobre las formas de pensar de los
adolescentes con acciones educativas innovadoras que modifiquen
sus conocimientos, percepciones y comportamientos, que los
lleven a tomar decisiones sabias y responsables con respecto a
su propia sexualidad y la de los que los rodean basados en el
conocimiento práctico y aplicado a principios básicos,
facilitados por el sistema educativo y de salud, teniendo en
cuenta como eje del proceso al propio adolescente para que sea
él quien finalmente pueda decidir cuándo iniciar su actividad
sexual libremente, sin presiones y con total comprensión de las
implicaciones y responsabilidades que adquiere con cada uno de
sus actos. |