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En Colombia al año nacen más de 2100
niños con
sordera profunda, la mayor parte de ellos entre familias de
escasos recursos y sin ningún antecedente al que se le atribuya la causa
de dicha situación.
De todos los existentes, tan sólo aproximadamente el 5% ha recibido
rehabilitación mediante el
implante coclear. Esta cifra da una
visión de la situación que presenta esta discapacidad.
Gracias al
implante coclear muchas de estas personas tienen la esperanza
de oír por primera vez o de volver a oír.
Único tratamiento quirúrgico eficaz
El implante
coclear es una de las conquistas más importantes de la
moderna ingeniería médica y de la bioelectrónica, dadas las inmensas
repercusiones que para una persona tiene una sordera profunda, no sólo
en los aspectos lingüísticos y psicosociales, sino en su vida
profesional y familiar.
La sordera
puede ser parcialmente solucionada mediante el uso de audífonos -los
cuales sólo cumplen la misión de amplificar los sonidos-, pero en casos
de sordera
profunda ni siquiera el audífono más potente y de última
tecnología sirve.
En cambio, el
implante coclear es una especie de ‘oído biónico’ que permite
estimular directamente el
nervio auditivo. Este novedoso y
revolucionario método es el único tratamiento quirúrgico eficaz en la
rehabilitación de la sordera profunda.
Pero la cirugía es apenas una fase dentro del proceso de habilitación o
re-habilitación auditiva.
Luego de la selección del paciente y de la intervención quirúrgica por
parte del otorrinolaringólogo o del otólogo, es necesario un proceso
terapéutico que incluya el apoyo de la familia, la escuela, el terapeuta
del lenguaje, el educador o psicopedagogo, entre otros.
Algunos requisitos
Los implantes cocleares se realizan sólo en personas que han perdido
totalmente la capacidad de oír, ya sea desde el nacimiento o en
cualquier momento de la vida.
La edad no es inconveniente. Se han operado pacientes entre los 6 meses
y los 80 años en todo el mundo, sin embargo, se obtienen mejores
resultados en personas que perdieron la audición después de haber
aprendido a hablar o en niños que llevan poco tiempo de privación
auditiva. La operación -que dura entre dos y tres horas y debe ser
realizada por un cirujano altamente especializado-, no presenta mayores
riesgos y la hospitalización no excede las 24 horas. El paciente adulto
podrá reincorporarse a sus actividades normales al cabo de pocos días.
Es en ese momento cuando comienza el trabajo de rehabilitación con el
terapeuta del lenguaje y demás profesionales del grupo intermulti-disciplinario.
Al cabo de tres semanas, posteriores a la cirugía, el audiólogo enciende
o activa el implante a través de un computador y de acuerdo con las
características auditivas del paciente.
Lograr que un aparato creado por el hombre pueda sustituir exitosamente
uno de los sentidos del ser humano es prácticamente un milagro ya que
gracias a la estimulación directa del nervio auditivo, algo que hace
unos años parecía imposible hoy es una realidad que avanza
tecnológicamente a pasos agigantados. |