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La Dermatología y la
Psiquiatría mantienen un diálogo continuo; ambos conocimientos se
aglutinan dentro de la Medicina Interna conformando un terreno
donde la parte más externa la estudia la Dermatología y la parte
más interna, la Psiquiatría; la enfermedad, cualquiera que sea
afecta el área psíquica de un ser humano. Mente y cuerpo hacen
parte de una entidad indivisible.
Por ello al referirnos al síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA) y al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), ya sea en
su inicio, patogénesis, terapia, consecuencias y medidas de
prevención, es mencionar los efectos psíquicos que se derivan del
diagnóstico y del transcurso de la enfermedad, en quien lo padece,
en su entorno familiar y en su grupo social, agregándose a las
complicaciones médicas que de por sí tiene esta infección.
Los objetivos del personal en salud mental dirigidos a los
pacientes con VIH ó SIDA, son diversos. En estos enfermos
encontramos con frecuencia patologías psiquiátricas previas a la
infección como trastornos de personalidad, depresiones, fobias y
que una vez individualizados permiten descubrir alteraciones
intrapersonales o familiares que son independientes del VIH. Por
eso no solo existen patologías mentales provocadas por la
enfermedad sino también trastornos que no están directamente
relacionados con la infección.
Los problemas psiquiátricos propios del VIH-SIDA, son las
perturbaciones que se encuentran relacionadas como causa-efecto
con las lesiones objetivas producidas en el organismo por la
infección, siendo entre ellas, primordialmente, el deterioro
cognitivo, motor y conductual. Sabemos que las enfermedades
oportunistas (infecciones y tumores) y las terapias farmacológicas
anti-SIDA originan síntomas o cambios en la esfera mental; estos
son factores que indudablemente justifican la importancia que
tiene la vinculación de este trastorno con la salud mental. Los
especialistas en esta área desempeñan un papel importante en la
manera como se afrontan todos los problemas relacionados con el
SIDA; mas o menos un 50% de los enfermos padecen alteraciones
neuropsiquiátricas tales como encefalopatías por VIH;
aproximadamente, en el 10% de éstos, se constituye como el primer
signo de la enfermedad. También, el personal de salud mental
deberá estar capacitado para evaluar y tratar todos los síndromes
asociados ó relacionados con el VIH, tanto farmacológica como
psicoterapéuticamente.
El SIDA es el resultado de la infección por VIH. Este fue aislado
e identificado en 1983 como un retrovirus que contiene ácido
ribonucléico (ARN) que contamina las células del sistema inmune y
nervioso. Al infectar los linfocitos T4 colaboradores termina
ocasionando una alteración en la inmunidad celular y restringe
gravemente la capacidad del organismo para defenderse de otros
agentes infecciosos y prevenir la instauración de trastornos
neoplásicos específicos. El ataque en las células (primariamente
astrocitos) en el sistema nervioso central causa el desarrollo de
síndromes neuropsiquiátricos. Estos se complican aun más por los
efectos neuropsiquiátricos de las infecciones oportunistas y
neoplasias del SNC, los efectos secundarios de los tratamientos
antivirales, síndromes psiquiátricos independientes y el estrés
psicosocial que se desprende del hecho de padecer un trastorno
asociado con el VIH.
El VIH esta relacionado con los virus de la leucemia humana de
linfocitos T (VLHT) y con los retrovirus que infectan a los
animales incluyendo a los primates no humanos. Se conocen dos
tipos de VIH, el VIH-1 y VIH-2; el tipo 1 es el agente causal de
la mayoría de las infecciones y el tipo 2, parece que esta siendo
reconocido como el responsable de varias infecciones en el África.
Posiblemente existan otros subtipos de VIH clasificados como
VIH-0. El VIH en los infectados, se encuentra en la sangre, el
semen, en las secreciones cervicales y vaginales y en menor
cuantía en la saliva, las lagrimas, la leche materna y en el
liquido cefalorraquídeo. La transmisión puede ocurrir por contacto
sexual, anal o vaginal sin protección (muy raramente oral) o a
través de transmisiones de sangre infectada, por la exposición a
agujas contaminadas (como sucede en los adictos a drogas) y
también en las lesiones que comprometen la integridad de la piel y
las mucosas.
Igualmente el VIH se puede transmitir por transfusión de plasma y
factores de la coagulación, contaminados de una persona a otra
pero no a partir de inmunoglobulinas séricas o por la vacuna de la
hepatitis B.
Los principales grupos de riesgo son los varones homosexuales y
bisexuales y los adictos a fármacos por vía parenteral; sin
embargo debido a los cambios de los hábitos sexuales en los grupos
mencionados y por la extensión continua del virus a través de las
relaciones heterosexuales, se han venido presentando cambios en
estas poblaciones surgiendo otras que han despertado preocupación
en la epidemiología de la enfermedad, como en las mujeres, hombres
heterosexuales y en los niños. La proporción hombre:mujer se
estima 6 a 1, pero el número de mujeres infectadas esta creciendo
4 veces más deprisa que el de los hombres. En la actualidad son
mas las mujeres que están siendo infectadas a través de las
relaciones heterosexuales que por el uso de sustancias por vía
parenteral.
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