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El
roncar
es una condición frecuente y lesiva en la vida adulta que puede
iniciarse en la
infancia, incluso desde el primer mes
de vida. Para los trasnochados padres puede resultar motivo de
preocupación, por lo que es importante escuchar los
ronquidos del
niño y estar pendientes de otros síntomas.
Los ronquidos se producen por la vibración de la parte posterior del
paladar, lo cual ocurre al pasar el aire respirado a través de esta
zona, cuando la persona duerme con la boca abierta.
Muchos niños nunca lo presentan, algunos roncan ocasionalmente y otros
sufren éste problema durante períodos prolongados (roncadores crónicos).
Cuando los ronquidos se convierten en un problema de larga evolución,
probablemente estén relacionados con una obstrucción de la vía
respiratoria alta, producida frecuentemente por aumento del tamaño de
los cornetes nasales, amígdalas o adenoides.
La obstrucción de la vía respiratoria también se acompaña de:
respiración bucal persistente con mal aliento, voz nasalizada y
secreciones mucosas que descienden a través de la garganta e inundan los
bronquios originando tos húmeda de predominio nocturno, bronquitis o
dificultad respiratoria.
El Ronquido y las
Apneas del Sueño
En un niño que ronca habitualmente, se deberán descartar las aneas del
sueño, caracterizadas por pausas temporales de la respiración, los niños
que padecen esta condición se mantienen adormilados durante el día,
presentan dificultad para comer, mantienen una respiración bucal
persistente. “Los exámenes sicométricos en niños con ronquidos y
alteraciones del sueño se asocian a una franca disminución en su
capacidad de memoria y su habilidad manual, así como un nivel de
inteligencia inferior, comparado con los resultados de los niños
evaluados que no tenían trastornos del sueño”.
Malformaciones faciales asociadas
La obstrucción respiratoria nasal y el hábito de respirar por la boca
asociado, ha sido vinculado a una serie de anomalías de la forma y
crecimiento facial, maxilar y dental en niños, caracterizado como
fascies adenoideas (paladar alto, cara alargada, mala posición de la
lengua y apiñamiento dental) en ocasiones se desarrollan incluso,
alteraciones cardiopulmonares “cor-pulmore” por el sobre-esfuerzo que el
organismo debe realizar para mantener el nivel de oxígeno requerido en
un niño en pleno desarrollo y crecimiento.
Retraso del Crecimiento y Desarrollo
Está demostrado, por trabajos de investigación que la hormona de
crecimiento tiene su más alto nivel y efecto durante la noche y,
precisamente, la alteración del sueño que generan las amígdalas,
adenoides y cornetes voluminosos y obstructivos, no permiten que esta
hormona cumpla su función óptima en lo que se refiere a la ganancia de
estatura en los niños. “Las investigaciones dejan ver que, una vez
intervenidos quirúrgicamente los pacientes, para solucionar su
obstrucción y favoreciendo así su deglución y apetito se incrementa la
velocidad del crecimiento y la ganancia de peso” .
Ahora, gracias a la tecnología del láser no es indispensable en todos
los casos retirar las amígdalas, podemos solo vaporizarlas para
disminuir su tamaño, y permitir que sigan cumpliendo su función
inmunológica. Igualmente puede hacerse con las adenoides y los cornetes
nasales cuando estos causen obstrucción y ocasionen dificultad
respiratoria, sinusitis u otitis recidivantes.
Evite Las desastrosas complicaciones del ronquido y la respiración oral,
no permita que estas condiciones se prolonguen más, hay solución,
consulte su mejor opción. |